Mundo bipolar China-EEUU

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Aun con el cambio en la Casa Blanca y de la desaparición de los titulares dedicados a la guerra comercial, poco ha cambiado en la tendencia al recrudecimiento de las hostilidades entre los Gobiernos de EE. UU. y de China. Aunque la retórica haya regresado al terreno de la diplomacia tradicional, no hace falta leer entre líneas para darse cuenta del agravamiento de la confrontación en los frentes económico, geopolítico y tecnológico.

El concepto de occidentalización de China ha quedado definitivamente enterrado. El Partido Comunista de China ha modificado sus políticas orientándolas hacia el objetivo de prosperidad común, imponiendo un estricto control a sus plataformas de consumo interno y guiando la economía hacia sectores más estratégicos, como la inteligencia artificial y los semiconductores.

El Gobierno está reasumiendo la plena propiedad de su sector privado y, lo que es más importante, de sus datos; una estrategia que EE. UU. considera como un asunto de seguridad nacional. Las autoridades estadounidenses, por su parte, han ampliado la prohibición de adquirir y comerciar con varias empresas chinas que cotizan en bolsa. Las provocaciones militares también han aumentado. Ejemplo de lo anterior es el impulso que China está dando al desarrollo de su capacidad nuclear y ciberofensiva. En la misma línea, solo en el mes de octubre, aviones chinos penetraron en el espacio aéreo de Taiwán en más de 250 ocasiones. Creemos que estas tensiones terminarán dando lugar a un mundo bipolar en el que la tecnología, los mercados financieros y las economías de EE. UU. y de China funcionarán por separado o al menos de forma mucho más independiente que en la actualidad.

Sin embargo, no creemos que vayamos a presenciar el desmantelamiento del comercio mundial. En el mejor de los casos, ambos países trabajarán gradualmente para relocalizar en territorio nacional importantes empresas que antes dependían del comercio con el otro país, como por ejemplo, la producción de semiconductores. Para los inversionistas, esto propiciará el resurgimiento de las ventajas de la diversificación internacional en sus carteras, hasta entonces mermada por la globalización.

Con información de

Yves Bonzon, CIO en Julius Baer

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