La fluctuación en los mercados sigue golpeando a la economía de todos los países, la pandemia del COVID-19 continúa dando de que hablar a nivel global.
El oro negro es uno de los recursos naturales que más afectado se esta viendo, es por eso que el mercado de los energéticos ha tenido fluctuaciones en sus precios.
- La demanda petrolera está condicionada por el nivel del PIB. La recesión a raíz del coronavirus es más profunda y parece más persistente que la recesión del 2009, los niveles del PIB no retornarán a niveles pre-crisis por lo menos antes del 2022/2023. Esto significa que la demanda va a seguir siendo limitada durante este periodo.
- Hay muchos esfuerzos para reducir la dependencia en el petróleo. Esto es el reflejo de un efecto ecológico ya que mucha gente quiere reducir su huella global de carbono. Esto significa que hay importantes avances en camino si analizamos las fuentes alternativas de energía. La actual crisis sanitaria es probablemente un parteaguas. Todos hemos presenciado mejoras en la eficiencia con respecto a muchas áreas de las energías alternativas.
- El enfoque en los dos puntos anteriores se percibe mayormente en el mercado automotriz. Este mercado evoluciona con rapidez. Los consumidores quieren autos más limpios, los gobiernos financian incentivos para comprarlos y los fabricantes de autos han adaptado su oferta. Además, en Europa hay iniciativas en torno a las baterías para mejorar la capacidad de captar energía.
- También existen enormes inversiones en hidrógenos. Todo esto significa que las empresas industriales, gobiernos y consumidores no anticipan que los nuevos avances en el futuro dependerán del petróleo. Este es un cambio estructural.
5- El punto más interesante detrás de estos dos comentarios anteriores es que los países occidentales imaginan que su proceso de crecimiento a largo plazo podría progresivamente ser menos dependiente del petróleo.
Destacan los siguientes puntos:
- Desde el primer impacto petrolero, hemos visto enormes mejoras en la eficiencia y uso del petróleo.
- Desde el inicio del Siglo XX, el crecimiento ha sido dependiente del uso de petróleo y del descubrimiento de nuevas reservas, esta era podría estar llegando a su fin.
6- Probablemente, el reto más significativo lo enfrentarán los países en vías de desarrollo donde la dependencia del petróleo es mayor. Su demanda seguirá siendo fuerte por el momento, ya que estará asociada con una mejor calidad de vida de las personas. Hay mucho por hacer en este aspecto para cambiar el proceso de crecimiento.
7- La última duda es en relación a la estrategia de los países productores de petróleo. Por todas las razones expuestas anteriormente, la demanda seguirá siendo limitada en los próximos años. Esto significa que el precio del petróleo también continuará deprimido. Para muchos productores esto va a constituir una Fuente de debilidad ya que su presupuesto es dependiente del nivel del precio del petróleo. Muchos productores han calculado su presupuesto considerando precios más altos de los que se observan en la actualidad. Esto ha conducido a un amplio déficit fiscal y a una reducción en los gastos. Asimismo, lo anterior tendrá dos consecuencias:
A- La inversión petrolera se verá congelada en el corto a mediano plazos. Esto limitará la producción en el futuro, derivando el precios más elevados. En este punto, el rápido desarrollo de energías alternativas podría cambiar esta dinámica
B- No creo en una estrategia cooperativa de la OPEP. En el pasado, cuando los ingresos petroleros son menores a lo esperado, los productores se ven tentados a producir más, lo cual conduce a una sobre oferta y a precios más bajos. Esto es probablemente lo que podemos esperar en los meses siguientes ya que muchos productores (EEUU, Rusia…) todavía están generando una producción considerable. Esto podría representar una fuente de impulso para el crecimiento más sólido en los países desarrollados.
